Eso es lo que pensé cuando me enteré. Cuando lo dejamos... Quería acabar con todo, Sí, un simple accidente era lo mejor que me podría pasar. Para que nadie tuviera la culpa, para que no buscaran un porqué... Miro a mi alrededor, todos tristes, y asustados, menos yo, yo era la única que sonreía. Cuando estás mal, cuando lo ves todo de color negro, cuando no tienes futuro, cuando ya no tienes nada que perder porque ya lo perdiste... cada instante es un peso enorme y las palabras "ya él no está, olvídate de él..." te vienen a la cabeza a cada instante, porque todo lo que ves te recuerda a esos momentos juntos, las palabras que te decía, los "bueno días princesa" que te decía cada mañana cuando te despertaba acariciándote el pelo, las veces que te protegía, que presumía de ti con sus amigos, cuándo te decía que eras perfecta a pesar de no serlo... esas pequeñas cosas que te van matando poco a poco, porque sabes que no volverán a pasar, es como si te clavaran poco a poco una estaca en el corazón...
Cuándo las personas que pensabas que eran tus amigos/as dicen "¿cómo a sido todo?", "¿porqué pasó?" para después ir corriendo y contárselo a la primera persona conocida que ven por la calle "Oh.. ¿te has enterado?" Saber que personas como esas contarán el final de lo nuestro... la pequeña trampa de boca a oreja... y si quisieras encontrar a el que empezó todo es como si un mago le hubiera desaparecido, sí, el truco en que colocan un trapo sobre una paloma y ¡pff! desaparece de repente... Ya no está no puedes hacer nada para encontrar a esa paloma, porque no sabes a donde ha ido a parar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario